Sima: ¿’cerveza artesana’ para niños?

¡Hola! Después de tanto tiempo sigo aquí, de inmersión birrística total, estudiando para sacarme el primer nivel del título de Cicerone (¡toma ya!) y haciendo “cerveza artesana” para niños. ¿Cerveza para niños? Bueno… sí, lo podríamos llamar así. O refresco casero.

Resulta que el otro día, mi hermano Sami (de Nómada) me dice que hizo sus pinitos en la “elaboración de cerveza” en casa, con mamá, con apenas 6 o 7 años. Concretamente sima, un refresco de limón casero carbonatado por fermentación que es típico en Finlandia el 1 de mayo (Vappu), cuando allí se celebra la llegada de la primavera.

Se suele traducir sima como aguamiel o hidromiel, pero son términos inexactos para describir esta receta finlandesa. Aunque en un inicio sí se hacía con miel, el precio de esta hizo que la gente usara azúcar porque es más fácil y económico.

Su historia se remonta a la antigua Creta, donde era considerada la bebida de los dioses. También era una bebida importante en la Escandinavia vikinga. Los vikingos pensaban que les daba fuerzas y ánimos para luchar.

En Finlandia se comenzó a preparar sobre el 1700 y, debido al alto precio del azúcar y de la miel, era una bebida propia de palacetes y de la clase alta. La cantidad de alcohol derivada de la fermentación es inapreciable, ya que es una fermentación muy corta, de 3 días a 1 semana, dependiendo de si se deja fermentar a temperatura ambiente o en la nevera.

Cuando se acerca el 1 de mayo, en los supermercados hay ofertas de los ingredientes para elaborar la bebida en casa, aunque también la venden ya preparada (industrial). El resto del año, es difícil de conseguir, a no ser que la prepares tú mismo en casa.

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Sami y Maite preparando sima.

Pues la semana pasada nos pusimos a hacer sima. Nuestra madre, finlandesa, nos cuenta que allí la aprendieron a preparar ella y su hermana en el colegio y que solían elaborarla en casa para el 1 de mayo, junto con unos pastelitos fritos tipo churros que se llaman tippaleipä. El proceso para elaborar sima es similar al de hacer cerveza artesana, así que, de paso, repasamos algunos conceptos para el examen de Cicerone.

Esta es nuestra receta:

  • 3 litros de agua
  • 480 gr de azúcar moreno
  • 2 limones
  • 1 grano de arroz de levadura fresca de panadería
  • Pasas
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Falta el agua y las pasas.

Se calienta 1,5l de agua hasta que esté a punto de hervir. Se aparta del fuego y se añade: el azúcar (que se mezcla hasta que quede bien disuelto), la piel de 2 limones sin la parte blanca, los 2 limones a rodajas también sin la parte blanca y 1,5l de agua restante a temperatura ambiente. Se deja enfriar hasta unos 30ºC y entonces se le añade la levadura (este paso es muy importante para que la temperatura no mate la levadura). Se deja reposar a temperatura ambiente unas 24h antes de colar y embotellar. Aquí ya empieza a fermentar (salen burbujitas; la levadura está convirtiendo el azúcar en CO2). Preparamos las botellas con unas cuantas pasas en el fondo que, aparte de darle un poco de sabor, absorben CO2 y el momento que flotan indica que la carbonatación es perfecta. Una vez tengamos la sima embotellada (se recomienda usar botellas de refresco de plástico), todavía se puede dejar 24-36h a temperatura ambiente antes de guardarla en la nevera y esperar a que suban las pasas del todo. En un par de días estará lista.

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La bebida antes de ser embotellada. Se puede tapar con un trapo mientras reposa a temperatura ambiente.

Al inicio decía que el concepto de aguamiel o hidromiel era inexacto ya que esta bebida no lleva miel, también es cierto que hablar de “cerveza para niños” tampoco sería apropiado, evidentemente, ya que para su elaboración en vez de malta se utiliza azúcar, pero era un poco para llamar la atención, ya que el proceso de elaboración es similar. En vez de malta, se utiliza azúcar. La levadura se come parte de este azúcar y lo convierte en CO2, y si la dejáramos fermentar más tiempo, obtendríamos una bebida alcohólica.

La sima es más bien un refresco casero de limón, ideal para preparar en casa con los niños y, aunque contiene mucho azúcar, no hay duda de que es más sano que los clásicos refrescos industriales que solemos encontrar en los supermercados.

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Sima y tippaleipä.

¿Te animas a hacerla en casa? Y… ¡cuidado al abrirla antes de consumir! No vaya a ser que produzcas un géiser en la cocina, como recordamos Sami y yo que pasó una vez cuando éramos pequeños. Al abrir la botella, debido a la presión del gas, salió un chorro disparado directo hacia el techo. La botella quedó vacía, y la cocina ni te cuento. Para nosotros fue muy divertido. Supongo que para mamá no tanto. Eso sí, ¡la sima está riquísima y vuela! (ya sea en sentido literal o figurado).

Total, si uno ya con 6 años empieza a hacer sus pinitos en la elaboración de bebidas fermentadas, ¡quizá estemos un poco más cerca de afirmar que el cervecero nace, no se hace!

 

 

 

 

 

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